El 6 de febrero de 2023, las poblaciones de Turquía y Siria han estado gravemente afectadas por dos grandes terremotos de magnitud 7,8 y 7,6. Han ocasionado numerosas víctimas y considerables daños.
¿Estamos preparados para resistir terremotos?

Queremos mostrar nuestro pésame primeramente a todas aquellas personas con familiares fallecidos por estas catástrofes y nuestro apoyo a los equipos de salvamento y rescate que desde las primeras horas trabajan en las zonas siniestradas. Las terribles imágenes de los medios de comunicación nos interpelan a la solidaridad en momentos tan difíciles.
Esta región de la Península de Anatolia es muy activa sísmicamente. Los nuevos seísmos son los más destructores de Turquía desde el seísmo de Erzincan, en el Kurdistán turco, en 1939 de magnitud 7,8. Todos recordamos también el terremoto de 1999 de magnitud 7,4 que afectó gravemente a la región de Estambul con más de un millar de muertes de un total de 17000 personas en todo el país.
El resultado de los dos seísmos del 6 de febrero de 2023 es estremecedor, aumentando día a día el número de víctimas mortales (ya pasa de 34000 el 13/02/2023, siete días después de los terremotos), decenas de miles de heridos y daños muy graves sobre redes, edificios, economía en general, etc. Constituye una de las peores crisis vividas en un país cercano a la Unión Europea en el último siglo (guerras aparte). Las duras condiciones meteorológicas del invierno, con nieve y frío, hacen difícil la supervivencia y la búsqueda de personas atrapadas en edificios colapsados. Pasarán muchos años antes de que se haya podido reconstruir y recuperar la economía de la región.
Esta crisis sísmica ha afectado a Turquía, que es un país con una cultura sísmica importante y en la que el Estado ha invertido mucho en la prevención en los últimos decenios, tanto con frecuentes actualizaciones de la normativa, reglamentaria y técnica, como en educación y en gestión de emergencias. Siria ha estado afectada, mientras su población sufre una guerra civil desde hace más de diez años.
La magnitud de los daños y las dificultades que conllevan nos llevan a recordar que es muy difícil estar preparados contra este tipo de seísmos excepcionales. Se necesitan aproximaciones multidisciplinares, desde las ciencias de la Tierra a la mecánica de las estructuras, desde la Geotecnia, al refuerzo de estructuras antiguas en mampostería, sin obviar las aproximaciones socioeconómicas y los procesos para asegurar la calidad de ejecución de las obras. El campo de conocimientos necesarios para una buena protección de la población es enorme.
Los profesionales de la construcción, debemos compartir el conocimiento que puede minimizar las dificultades y proteger a la población sea cual sea el contexto político. Debemos aprender de estas situaciones para proteger mejor a la población y sus bienes en el futuro.
Como asociación de expertos en estructuras, debemos establecer canales de comunicación entre profesionales y vigilar que los puentes entre distintos dominios técnicos, entre generaciones y entre países salgan fortalecidos de esta crisis. ¡Que la información útil llegue hasta los rincones más inaccesibles!
Esta desgracia debe recordarnos que Cataluña y las zonas periféricas del Estado español están expuestas al riesgo sísmico. En los años 1427-28, las tierras gerundenses sufrieron durante un año, 5 terremotos de magnitudes comprendidas entre 5,5 y 6,5, que causaron daños importantes desde La Selva hasta la Garrotxa y Ripollès</strong >. Cuando más nos alejamos de aquellas fechas, más nos acercamos al próximo seísmo, visto el carácter recurrente de los terremotos. El seísmo de Lorca de 2011 de magnitud 5,1 aunque provocara pocas víctimas, ocasionó muchos daños. Apenas la región se recupera de esa crisis.
El seísmo de Lorca, en contrapartida, nos ha hecho más solidarios y resilientes. En particular, haciendo actualizar una Norma Sismorresistente que ya data de 2002, y que cuando salga oficialmente, en breve, protegerá mejor a la población. En cuanto a los niveles de la acción sísmica prevista, en concreto en gran parte de Cataluña, hará obligatoria su consideración, como será el caso de la ciudad de Barcelona, que pasará de tener un valor de 0,04 g a más de 0 ,08 g. Por contextualizar, las aceleraciones de las zonas de Turquía afectadas tienen aceleraciones superiores a 0,50 g según sus normas.
¿Estamos preparados para resistir terremotos?
- Desde el punto de vista de la nueva Norma Sismorresistente, la protección de la población aumentará, para las nuevas construcciones, con la nueva versión, a punto de hacerse oficial, como hemos dicho.
- Desde el punto de vista de Protección Civil, desde hace unos años se han elaborado Planes de Emergencia en las CC AA expuestas al riesgo sísmico, siendo Cataluña la primera en presentarlo y aprobar el llamado Plan SISMICAT, en 2002.
- La actualización del Plan SISMICAT incluirá la formación de equipos de técnicos para diagnosticar los daños de edificios en situación de emergencia postsísmica. Se está redactando un convenio de colaboración entre la Generalitat y diferentes estamentos, en el que la ACE tendrá un papel importante de formación y gestión para las diagnosis de edificios dañados, en caso de terremoto. strong>.
- La implantación de las Inspecciones Técnicas de Edificios ha sido un primer paso importante para conocer la situación del parque de edificios existentes, aunque habría que tener más presentes los criterios sismorresistentes adaptados a las nuevas exigencias de peligrosidad .
- Otro aspecto importante sería analizar la necesidad de adaptar a las nuevas normativas sismorresistentes los edificios de especial importancia, como son los centros docentes y hospitales.
- Seamos conscientes de que los terremotos no sólo se producen en regiones lejanas, y por eso es necesario seguir haciendo y mejorando la prevención.
Xavier Goula y Antoni Blázquez, Comisión Sismorresistente de la ACE.
Para la redacción de esta nota nos hemos inspirado en una similar publicada en las webs de 2 asociaciones francesas, con funciones cercanas a la ACE: «Association Française de Génie Parasismique (AFPS)» y la «Association Française pour la Prevention des Catastrophes Naturelles et Technologiques (AFPCNT)»